Coleccionistas de juguetes. Cuando hobbie y negocio se unen
Casi todas las personas tenemos algún hobbie. Este a veces no solo constituye una forma de diversión, sino que se convierte en uno de los principales ingredientes de la receta para encontrar sentido a nuestra vida. Entre la gente que cultiva alguna afición abundan los “personajes”, pero hay una especie muy particular y de costumbres algo peculiares, son los “coleccionistas de juguetes”.
En una rápida clasificación uno tendería a encasillarlos como unos freaks inmaduros que quedaron atados a su infancia, hasta que hago memoria y recuerdo aquel instante en donde casi mato a mi madre porque intentó tirar a la basura aquel “Topo Gigio” sucio y sin orejas que hoy se encuentra durmiendo en algún cajón de la casa. Cual tesoro invaluable, ese viejo juguete, es quizás el ultimo eslabón que me ata a esos recuerdos de niñez en lo que todo era despreocupación y diversión.
Muchos de estos aficionados a los juguetes empiezan vendiendo y canjeando sus colecciones privadas en plazas o ferias donde se permite esta actividad. Con la llegada de internet, se facilitó el intercambio y comercialización de estas piezas de colección, pero solo unos pocos pudieron hacer de su hobbie un negocio rentable.
Alguien que lo logró es Daniel Sudalsky, un coleccionista de esos a los que les brillan los ojos ante la presencia del objeto que no tiene en su inventario. En una entrevista hecha por radar hace unos años, reflexiona sobre su hobbie de una manera muy clara.
Dice Daniel:
“Coleccionistas de juguetes somos los que podemos reconocer que el niño que tenemos dentro todavía no ha muerto”.
“Hay que admitir que los juguetes antiguos son maravillosos. Para empezar, son muy bonitos y suelen venir en materiales que ya no vemos en nuestras vidas, como la chapa estencilada. Además, un juguete siempre fue un artículo cuidadosamente diseñado y pensado”.
“Muchos empiezan reencontrando sus juguetes en alguna caja que guardaron los padres. Otros se compran un juguete que tuvieron de chicos y perdieron con los años. Y hay quienes empiezan a comprar lo que no les podían comprar de chicos, como una revancha a haber puesto la nariz contra la vidriera de la juguetería”.
Sudalsky posee en su colección 500 juguetes de origen argentino, de los cuales 120 son “Matarazzo”. La misma marca que hoy es conocida por ser líder en la industria gastronómica, fabricó hasta la década del 50 muchos de los juguetes con los que jugaban los argentinos y que hoy son consideradas piezas de colección.
Ahora que ya tenía la palabra clave “Matarazzo”, de curiosa que soy, me adentre en la oscuras profundidades de mercadolibre.com y deremate.com para investigar sobre los precios a los que se vendían estos cacharritos. ¡Ojo!, que más de uno se va a sorprender.
Camioneta 599-k “Matarazzo” de hojalata.
U$S 200
Limusina “Matarazzo”, juguete de lata a cuerda.
U$S 250
Estación de tren “Matarazzo” con 4 figuras de plomo
U$S 265
Cocodrilo “Matarazzo” de chapa, a cuerda.
U$S 315
Patito caminador “Matarazzo”, a cuerda.
U$S 320
Tren aerodinámico ”Matarazzo”, doble proa.
U$S 550
Locomotora a vapor “Matarazzo”.
U$S 1250
Vuelta al mundo “Matarazzo”.
U$S 1850
Lectores de este post, a buscar por todos los rincones de la casa, agudicen la vista en busca de “cocodrilos de lata” o “patitos caminadores”, todo vale, y si en su búsqueda se topan con una “vuelta al mundo Matarazzo”, acuérdense de quien les proporcionó la data.
Ahora me pregunto; ¿Cuánto saldrá mi Topo Gigio sin orejas?. Acepto ofertas.
Entre los juguetes mas caros del mundo se encuentran unas motos alemanas con el ratón Mickey al manubrio y su novia Minnie en el sidecar y algunos de los primerísimos robots a cuerda. Estos juguetes aparecen cada tanto en remates internacionales y sus precios no bajan de los 50.000 dólares.
























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